Kate Moss y Jamie Hince se maltratan

Dios los crea y ellos se juntan.
Que me das un puñetazo en el ojo con un gran anillo, pues yo te hago un tatuaje con mis cinco dedos en tu cara… y así sucesivamente. Y total, por un quítame estas pajas, o sea, por cuatro pipas, porque la parejita no se ponía de acuerdo en cómo iban a adornar la casa por Navidad.
No quiero ni pensar qué va a ser de ellos cuando tengan que decidir si veranear en la playa o en la montaña, si educación pública o privada, si en casa de ella o en casa de él…
En fin, de locos. Pero el surrealismo no acaba aquí. La modelo aún tiene excusa para la situación: “Nos peleamos y tenemos nuestros momentos altos y bajos como cualquiera”.
Perdona, bonita, como cualquiera no. Que a mí aún no ha nacido quien me ponga una mano encima.
Escrito por LaMari |
9 de diciembre de 2008 |
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